La verdad es que me fastidió bastante el tiempo, porque siempre he visto este templo con lluvia y pensé ( y aún lo pienso) que a plena luz del sol debe ser espectacular. Y en Hiroshima tuvimos un tiempo magnífico, con mucho sol y calor, y tonta de mí creí que en Kyoto sería similar. Pero no, fue un día típico de la zona, con calor pero el cielo cubierto de nubes y mucho bochorno. Así que nada de templos deslumbrantes.
Después fuimos a ver el templo de Ryoanji, el del famoso jardín zen con las 15 rocas. Se supone que existe un punto desde el cual se divisan todas, pero yo creo que es un mito, o por lo menos yo no supe encontrarlo. De hecho,me vi negra simplemente para hallar las 15 rocas. Primero me salían 11, luego 14 y finalmente encontré a la díscola que faltaba.
De izquierda a derecha:
Una, dos, tres, cuatro y cinco...
...seis,siete...
...ocho,nueve,diez...
...once,doce...
...trece, catorce y quince. La decimoquinta roca es ese pegotillo gris que se aprecia en la parte superior derecha de la roca grande. No se ve hasta que estás encima.
Con mi gran angular de mercadillo no se puede captar el jardín entero ni de coña :-(
Resulta muy enigmático, la verdad, y seguro que con menos gente debe ser inspirador y relajante, pero para variar estaba abarrotado. Además estaban restaurando el templo y las obras estropeaban la visión del conjunto de rocas, lo cual fue realmente una putada, sobre todo para Su, que le tenía muchas ganas a este jardín.
Después nos dimos un paseíco por el mercado de Nishiki, la despensa de Kyoto, pero yo no hice fotos porque me da corte (una es así de pava). Y luego nos apuntamos a un tour nocturno durante el cual una chica japonesa que habla muy bien inglés nos llevó por Gion y nos explicó todo lo que hay que saber sobre las Geiko (geishas de Kyoto ) y las Maiko (aprendices). Incluso vimos a dos.La primera tuvo la mala suerte de pasar por un callejón estrecho justo cuando estábamos todos allí oyendo una explicación, así que fue una emboscada en toda regla. Lamentablemente, mis reflejos no estuvieron a la altura y sólo capté su espalda:
Para llevar esas sandalias de madera, corren que se las pelan.
¡Huye,huye!
Más tarde, una vez finalizado el tour, estábamos hablando con una pareja de Manresa (of course, esto está plagado de catalanes) cuando vimos llegar a otra. Pude haberle hecho una foto de frente, pero me corté porque al estar tan cerca la habría dejado cegata perdida con el flash y me dió vergüenza, que la pobrecica estaba currando. Así que espaldas de nuevo:
"Siento como si alguien me siguiera..."
Esa noche dormimos en un ryokan muy cutre, salido de una peli de los años 50 y bastante caro para lo que ofrecía, pero estaba situado a dos pasos de la estación y eso se paga. Los yukatas que tenían era muy chulos, eso sí, y en compensación por la clavada acabaron en nuestras respectivas maletas. Y al día siguiente salimos para Osaka. Pero eso es otra historia.














Dinos en que terminal llegas y a que hora.
ResponderEliminarPatons
hola guapetona que tengas un viaje de regreso muy bueno tengo muchas ganas de verte tus reportages han sido chulisimos besos
ResponderEliminar